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Enfrentando Barreras - El color de la piel


La mayoría de los jugadores latinoamericanos de principios del siglo XX, tales como José Méndez y Martín Dihigo, fueron rechazados por las Grandes Ligas debido a la segregación, quedándoles las Ligas Negras como su única opción en los EE. UU.

"No podemos evitar pensar en el éxito que sería Méndez si no fuera por su color. Pero, ay, esa es una desventaja que él no puede superar". - W. A. Phelon, cronista de béisbol de Cincinnati, 1908

Los Monarcas de Kansas City se alinean durante el Campeonato Mundial de jugadores negros de 1924. José Méndez (resaltado), un legendario lanzador en su Cuba natal, condujo a los Monarcas a tres títulos consecutivos (1923-1925).

Pelota grabada con los nombres de los Monarcas de Kansas City en 1924, entre ellos el jugador/dirigente José Méndez, conocido como "el Diamante Negro", cuya blanqueada de tres hits aseguró el Campeonato Mundial de jugadores negros.

"Martín Dihigo fue el único jugador que vi que podía jugar en todas las nueve posiciones, correr, dirigir y batear a ambas manos". - Johnny Mize, integrante del Salón de la Fama

Martín Dihigo, una superestrella cubana en todo el Caribe y las Ligas Negras, se destacó en todos los lugares del terreno de juego. En 1938, "El Inmortal" encabezó la Liga Mexicana tanto en bateo (.387) como en pitcheo (18-2 con 0.90 de efectividad).

Placa en honor a Martín Dihigo, donada al Salón de la Fama de Béisbol luego de su ingreso en 1977, y parte del redescubrimiento que este país hizo del dominio de Dihigo

Los Cubanos de Nueva York, equipo propiedad de Pompez, jugaron contra las Águilas de Newark en septiembre de 1944. Luis Tiant padre, el sagaz lanzador en Cuba y en las Ligas Negras entre 1926 y 1948, lanzó con los Cubanos durante su carrera.